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Espacio3, El Periódico de Aragón.- Más de 222.000 muertos y un millón largo de refugiados que continúan malviviendo en campamentos es el saldo que arroja el terremoto de más de siete grados en la escala Richter que arrasó Haità hace un año, el 12 de enero del 2010. A este dramático balance hay que sumar 300.000 heridos, miles de menores huérfanos y 3.500 muertos más por un brote de cólera. Por no mencionar el número indeterminado de vÃctimas de huracanes y lluvias torrenciales caÃdas durante este annus horribilis. Amén de las que ya ha dejado tras de sà la inestabilidad provocada por el vacÃo de poder que vive el paÃs tras una cuestionada primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el pasado mes de noviembre.
La magnitud de la tragedia sumió a Haità en una catástrofe humanitaria sin precedentes. Mientras la segunda vuelta de las presidenciales sigue en el aire, lo mismo ocurre con el ya de por sà incierto futuro de HaitÃ. El que ya era el paÃs más pobre de América, trata de recuperarse para poder al menos volver a un nada halagüeño punto de partida.
Y entre tanto, los haitianos continúan a la espera de las ayudas para la reconstrucción comprometidas en la conferencia de donantes celebrada en Nueva York a finales de marzo del año pasado. En esta reunión, la comunidad internacional prometió unos 5.000 millones de dólares en dos años, de los que 2.100 debÃan ser desembolsados en el mismo 2010.
Pero una cosa son las promesas, y otras los hechos. Según informó la pasada semana la Oficina del Enviado Especial para Haità de Naciones Unidas (Ose), de ese monto solo se han entregado 1.280 millones de dólares, lo que constituye el 63,6% del total previsto para el año pasado. La cifra es similar a la estimada por el Banco Mundial, según el cual las naciones donantes distribuyeron 1.200 millones de dólares hasta el 31 de diciembre pasado.
Para la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Gobierno español habrÃa desembolsado el 100% de la ayuda de emergencia prometida --más de 61 millones de euros--, mientras que de los 132 comprometidos para la reconstrucción, España habrÃa hecho efectiva la entrega de algo más de 108 millones de euros.
España lleva muchos años trabajando codo con codo con los haitianos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Ya en el año 2009, el Gobierno español, tercer donante bilateral en Haità y primero de la UE, anunció la condonación de la deuda al paÃs. El terremoto de hace un año sorprendió a la cooperación española inmersa en proyectos de desarrollo. Desde entonces, tras la atender la emergencia, ha adaptando sus anteriores proyectos al nuevo contexto.
La infancia, la más vulnerable
Además de la AECID, son muchas más las organizaciones que ya cooperaban sobre el terreno antes del seÃsmo que devastó Haità el año pasado. Desde entonces, estas han tenido que adaptar su trabajo para que Haità se recupere, no solo del terremoto, sino también de los problemas que llegaron tras él. Entre estas instituciones las hay públicas y privadas, nacionales y multilaterales. Entre estas últimas está Unicef, la agencia de las Naciones Unidas especializada en la atención al eslabón más débil de la sociedad: la infancia.
Según Françoise Gruloos-Ackermans, representante de Unicef en HaitÃ, los niños "son un coro de más de cuatro millones de voces, casi la mitad de la población total del paÃs". Este coro de voces "comparte esperanzas y aspiraciones comunes y pide al unÃsono educación, que se ponga fin al hambre y a la desnutrición, pide protección contra amenazas fÃsicas y emocionales, y una vida saludable con un acceso equitativo al agua potable, saneamiento, salud y medios de subsistencia", afirma Gruloos-Ackermans.
"Lamentablemente --añade la representante de Unicef en el paÃs caribeño--, esto sigue siendo un sueño frágil para la mayorÃa de los niños de HaitÃ, incluso doce meses después del terremoto". Las cifras hablan por sà solas. En HaitÃ, según informa Unicef, uno de cada doce niños muere antes de cumplir cinco años, uno de cada dieciséis nunca llega a su primer cumpleaños, y uno de cada cuatro sufre desnutrición crónica. La situación no es mucho mejor para sus madres, que dan a luz con la posibilidad de morir en el parto en una de cada 37 ocasiones.
"Estos indicadores pintaban un panorama sombrÃo para los niños y las mujeres, incluso antes de que el terremoto de enero 2010 enfocara la atención en este paÃs que sufre tantas desventajas", afirma Françoise Gruloos-Ackermans. Además, según Unicef, 380.000 niños siguen viviendo en campamentos de desplazados, enfrentándose a mayores riesgos de violencia de género, trata y abuso. Y también se teme que el número de vÃctimas del tráfico de niños sea mayor desde el terremoto.
"Hay un dicho haitiano que siempre tengo en mente: timoun se riches (los niños son tesoros)", asegura la representante de Unicef en HaitÃ. "Cada dÃa renuevo mi esperanza en que la ola mundial de solidaridad para los niños de Haità no desaparezca, en que estos tesoros y toda una generación no se pierdan por la falta de cuidado y en proteger el futuro que los niños representan". Que asà sea. |